Cada día escucho planes de apoyo al emprendedor por parte de ayuntamientos y cámaras de comercio. Las charlas que programan son meramente técnicas, y si es cierto que los emprendedores necesitan nociones de gestión y ventas y que la falta de profesionalidad determina en gran medida su futuro, pero estos organismos olvidan que una gran mayoría de la población no quiere oír la palabra emprender porque sencillamente ni se lo plantean.

 

En España existen dos tipos de emprendedores:

1)      Los que emprenden por iniciativa personal. Los que realmente sienten algo en su interior y les lleva a pasar noches en vela pensando y maquinando cómo pueden emprender, cómo pueden impulsar su negocio y cómo pueden mejorar su negocio.

2)      Los que emprenden derivados del contexto. Que se dejan llevar derivados de la situación familiar que heredan o del contexto económico que les obliga a trabajar de esta forma como única salida laboral. En este caso los sentimientos son contradictorios y no ayudan a emprender.

 

¿Por qué emprender depende de las emociones?

3)      Porque es una decisión interna. Uno siente la necesidad de crear un proyecto con la misma intensidad con la que creamos a una familia.

4)      Porque implica una forma de vida. Ya no sólo por la intensidad del trabajo si no por el sentido de responsabilidad, de querer avanzar y acoplar la vida laboral y la personal como una.

5)      Porque un proyecto para que tenga éxito requiere del entusiasmo del emprendedor. De su fuerza, de su energía y de empuje. Porque nadie más se lo va a dar.

6)      Porque requiere de transferir la personalidad del emprendedor. Igual que en una casa se percibe la personalidad del propietario, el emprendedor debe transmitir su valor a su negocio y cuánto más capacidad de transferencia más llegará al cliente.

 

¿Cuál es mi fórmula del éxito empresarial?

7)      Costes fijos mínimos. Prevalece un estudio de costes exhaustivo, por el cual los costes fijos unitarios tienen que tender a minimizarse como por ejemplo subcontratando.

8)      Que el emprendedor obtenga coherencia entre lo que piensa y lo que hace. Todos buscamos a ser coherentes con nuestros actos pero en cuestión de trabajo se nos olvida. Creo que ser coherente con lo que uno piensa y lo que uno hace es sentar las bases del equilibrio emocional  y  la felicidad.

9)      Conocer el mercado como usuario antes de como empresario y de los que se conocen todo el sector. Mi recomendación es emprender en el mismo sector que te apasiona, porque así conocerás en primera personas de todas sus necesidades y sus beneficios además de disfrutar del trabajo.

 

Muchos futuros emprendedores tienen saben que quieren emprender pero desconocen en qué sector. Pero eso tiene solución. Si quieres saber cómo escríbeme en mi blog.

¿Cuál es tu fórmula del éxito empresarial?

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