Las ideas no sirven para nada si no se llevan a cabo. Los emprendedores que he conocido que lo son por vocación y que disfrutan de su trabajo, están constantemente creando y planeando ideas. Esto no los diferencia del resto de personas, salvo que los primeros suelen llevarlas a cabo en mayor porcentaje que los segundos. Personalmente me incluyo entre los primeros, las ideas nacen de la observación de la realidad o mejor dicho del mercado. Una reflexión sobre lo que pasa cada día en un mercado puede ser el germen de una idea que desembocará en un proyecto y ventas. Si hay algo que he aprendido, es que, salvo en casos muy contados, no existen buenos o malos productos, lo importante es quién los vende y quién los usa.

Pero ¿cómo llevamos a cabo una idea en un proyecto?

1)      Buscar información sobre la idea. Desde mi punto de vista las mejores ideas son las más sencillas. Técnicamente te diría que una idea tiene que tener como objetivo convertirse en algo que satisfaga una necesidad, y es cierto, pero además añadiría que debe ser sencilla tanto en su aplicación como en su comunicación. Las ideas que mejor funcionan tienes que responder a un concepto básico del ser humano como es la comunicación, la alimentación, las relaciones sociales y la reproducción.

2)      Comentar la idea.  No soy partidaria de contarle todas mis ideas a todo el mundo, me he dado cuenta que sólo algunos son capaces de escucharme y aportarme valor. Con cada idea que nace, siento como la adrenalina también me sube y una necesidad de gritar y compartirlo con todo el mundo. Con el paso del tiempo, he aprendido a controlar mis impulsos, sólo con el objetivo de proteger mis ideas de personas que simplemente no están preparas para escucharlas y lo único que hacen es chafarlas por el hecho de ser novedosa.

3)      Plasmar la idea por escrito. En teoría todas las ideas son buenas, para que se convierta en un proyecto, necesitan ser pulidas. Escribir la idea, te ayuda a reflexionar sobre puntos que quizás no habías tenido en cuenta.

4)      Establecer unos objetivos que queremos conseguir. Las ideas sirven si se concretizan en proyectos que posteriormente se llevan a cabo en forma de acción, producto, servicio o negocio.  Plasmar en un documento qué objetivos queremos conseguir, a quién van dirigidos y en qué cantidad. En términos comerciales hablaríamos del cliente objetivo y de objetivos cuantitativos como cualitativos que nos ayudará a hacer el proyecto realidad.

5)      Planificar cómo conseguir los objetivos.  Cada objetivo tiene que tener detrás un plan de acción, tanto para proyectos comerciales como no, que indique cómo conseguirlo, cuándo, dónde y con quién. En términos comerciales lo expresaríamos en qué producto o servicio venderías, a qué precio, cómo haría llegar el producto o servicio al cliente y cómo lo comunicarías.

6)      Determinar qué recursos necesitamos para llevar a cabo el proyecto, tanto en términos de dinero como de conocimiento. Cuando dispones de pocos recursos financieros una solución es asociarte junto a personas con conocimientos complementarios y necesarios para llevar a cabo el proyecto. Los costes de un proyecto, comercial y no comercial, son inversamente proporcionales al nivel de conocimiento y experiencia de sus socios en el sector.

7)      Tener paciencia. Los resultados llegan pero no a la velocidad que uno espera. En ocasiones parece que no avanzas y te desesperas, pero en esos momentos  hay que ser persistente y avanzar poco a poco.

8)      Trabajar, trabajar y trabajar. No hay muchos secretos, el trabajo bien hecho siempre trae resultados. Aprender de los errores, corregirlos y seguir trabajando es la única forma de conseguir que tu idea se plasme en un proyecto y se convierta en una realidad con resultados concretos.

Me gustaría tu opinión ¿Cómo transformas ideas en proyectos?

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